martes, 24 de abril de 2018

¿QUÉ HARÍA USTED SI FUESE GOBIERNO?


Me gustaría no votar a ningún partido; no hay ninguno que merezca mi absoluta confianza, mas como ello no conduce a nada sin que el conjunto de los votantes haga lo mismo, seguiré votando a quien me plazca.

Es lógico que no se pueda conseguir la abstención o el voto en blanco, pues muchas son las bocas que se alimentan de los diferentes partidos políticos para continuar apoyándolos. Establecer otro partido (por y para andalucistas, jubilados, anarquistas, etcétera) no aporta solución destacable ya que cada uno de nosotros, como cualquier seleccionador, se basaría en criterios discutibles cuando no en intereses espurios para forma uno propio. Por tanto, abogo porque cada uno de nosotros podamos aportar un máximo de diez ideas fundamentales que llevar a cabo o de cómo quisiéramos que España fuera en un futuro. 

Me brindo para sintetizar durante los meses de Abril y Mayo las diez cuestiones más repetidas por cada uno de nosotros (pueden enviarlas a mi correo sebaslorca@hotmail.com ) y las daré a conocer en el presente blog, para que después indiquemos cómo pueden ser realizadas.

Las mías, por ejemplo, las concreto en las siguientes:

1-      Los bienes, obligaciones y derechos han de estar repartidos lo más equitativamente posible.
2-      Igualdad de oportunidades para todos.
3-      Todos hemos de ser iguales ante la ley.
4-     Los medios y recursos han de optimizarse respetando el medio ambiente y la propiedad privada de los seres vivos.
5-      Tiene que haber trabajo para todos con el que se pueda vivir dignamente.
6-      Hay que procurar garantía absoluta de vida digna a la infancia y a la vejez.
7-      Que los impuestos nos igualen.
8-     La salud, la educación, la justicia serán prioritarias por encima de cualquier otra cosa, así como la libertad y la democracia, la bondad y la honradez los valores más elevados.
9-      Los poderes existentes: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, serán independientes.   
10-     Revisar los conciertos económicos en beneficio de los países pobres y democráticos.

He tratado de ser conciso, sin ocupar más de 15 líneas, que espero de los demás hagan lo mismo. Más tarde daré a conocer cómo llevar a efecto tales apartados, de la misma manera que cada uno desarrollará los suyos, con el fin de aunar esfuerzos y plasmarlos en un decálogo o compendio que se pueda elevar ante quien corresponda y hacerlo público.

En su caso, cualquier partido podría tomar la iniciativa para llevar tales conclusiones en su programa. Éste se ganaría nuestros votos si su promesa y proceder nos inspiraran confianza o, mejor, si suscriben el compromiso de llevar a feliz término los diez puntos que presentemos.

Tal vez me esté comprometiendo con un trabajo arduo y duradero, pero que se puede realizar con buena voluntad. No pertenezco a partido alguno, ni a ningún tipo de asociación, soy una persona física e individual, sin más interés que el de gozar libremente de las cosas que me gustan, sin molestar a los demás.

Animo a todos a participar. Adelante.

viernes, 6 de abril de 2018

TODO DEPENDE DE TI



Por muchas cualidades que uno tenga para algo, por mucho que se desee ese algo, sino no se ensaya, no se estudia o no se trabaja de forma conveniente a base de esfuerzo, constancia y sacrificio, tal algo no se desarrolla y, por tanto, en ello no se destacará y el abandono será seguro. Al contrario, aunque no existan aptitudes o cualidades, si hay voluntad, entusiasmo y estímulo, ese algo y todo cuanto se quiera, se conseguirá y, al lograrlo, la satisfacción será inmensa.

¡Ánimo!

Gozas de muchas de esas cosas que he citado, y muchos de nosotros las envidiamos: todo depende de ti.

Exigir a los demás lo que, tal vez, nos gustaría alcanzar a nosotros, es, cuanto menos, un síntoma de tristeza, un recóndito complejo, un pensamiento negativo que esconde carencias o privaciones. No te abandones ni desistas en intentarlo: tú puedes, no te dejes influenciar por los agoreros que predican el desánimo.

Todo llega si uno se propone, sin agobios ni prisas, que llegue. Si uno confía en sí mismo. Si no espera que la suerte le acompañe aunque ni la desdeñe ni la repudie, sabiendo que puede ser de gran ayuda. También lo puede ser el compañero, el amigo, un tercero, pero el esfuerzo debe descansar en uno mismo.

¡Ánimo!

No desalientes ni pierdas la esperanza; cuando menos lo esperes surge el milagro: todo depende de ti.

Las cualidades como los defectos están en todos. Algunos han heredado genes y costumbres que facilitan las primeras y otros, al revés, se les acusa de los segundos. Unos y otros, no obstante, se pueden cambiar si nos empeñamos en ello, aunque, a veces, el trabajo sea excesivo y consideremos que no merece la pena. Pero no es así. Todo a cuanto aspiremos bien valdrá el esfuerzo que empleemos por conseguirlo.

¡Ánimo!

Sólo serás como quieras ser; nada ni nadie podrá interponerse en tu camino: todo depende de ti.

El tiempo apremia sin saber que necesitas enlentecerlo e ir consolidando metas paulatinamente. No por ir aprisa se llega antes. Es forzoso afianzarse y convencerse de que el camino es el correcto para que las tentaciones que sufras no puedan desviarte de él. Por eso traza tu objetivo de antemano, el más ambicioso que estimes por muy lejano que lo veas, tienes toda una vida por conquistarlo y, una vez decidido, no te  relajes con asuntos superfluos que te entretienen y a nada de tu interés conducen.

¡Ánimo!

El horizonte que ves es un imposible, pero, de ninguna manera, el que tú te has trazado: depende de ti.

Cuando llegues y obtengas lo que te has propuesto, alégrate y se humilde; no aires tus éxitos que alienta la envidia ajena y a nadie importa. Conduce tus pensamientos, como siempre lo hiciste, por el sendero recto. Te será de mucha utilidad mantenerlos como guía para trazar con ellos el recorrido de la vida, que no es sino una aventura de sinsabores y regocijos, hasta consumir con tu último aliento el sueño que forjaste, honrada y calladamente, como quisiste.

¡Ánimo!

Nada existe tan importante como el vivir conscientemente como a uno le place: todo depende de ti.

Y si hay alguien que te indica lo contrario, que todo es banal o mentira, agradece su opinión y respóndele que no sabe lo que dice o, mejor, que él puede vivir como quiera, que tu elección sólo a ti te corresponde.

sábado, 31 de marzo de 2018

NOTICIAS HIPOTÉTICAS


Hoy ha entrado en la cárcel el afamado domador de perros Gustavo, el argentino que hace varios años ganó un concurso televisivo en Tele 5 con su mascota. El motivo por el cual el juez le ha llevado a prisión, con carácter provisional, se debe a la denuncia de una de sus vecinas: una mujer defensora a ultranza de los derechos de los animales y muy amiga del condenado (que no nos ha facilitado su nombre, deseando mantenerse en el anonimato) al considerar que el adiestramiento infringido a su can atenta a su honor y reputación, dañando descarada y repetitivamente sus sentimientos antifascistas.

En un principio las manifestaciones de la denunciante se tomaron a broma entre el vecindario, sin embargo, el asunto pasó a mayores convirtiéndose en una denuncia formal que el juzgado admitió a trámite por apología y enaltecimiento franquista.

El animal, un pastor alemán, lo adquirió la señora siendo un cachorro por una cantidad considerable y, pese a su alto precio y su reconocida docilidad, se vio obligada a acudir al prestigioso domador (que además de educador ejercía como psicólogo) para que calmara la ansiedad que su carácter excitable le producía. Actualmente, el animal atiende a las llamadas y órdenes de su dueña a la perfección y es sumamente pacifico, si bien, a su juicio, la ridiculiza ante un tercero (cualesquiera que sea) cada vez que se le manda sentar o que se quede quieto.

Sucede que el perro, obediente y atento al mandato, cumple la orden que recibe al tiempo que levanta su pata derecha delantera imitando el saludo fascista, recordando, no sólo a ella sino a quien lo ve, el famoso himno del Cara al Sol. Es más, lo entona y tatarea con rudos sonidos, cosa que hizo delante de su señoría cuando fue llevado ante él, por lo que a su ilustrísima no le quedó otra opción que la de incriminar a su domesticador y castigarle con la pena indicada, ante la impotencia de éste a no poder deshacer el habito inculcado.

La querellante no satisfecha con la decisión judicial, interpuso recurso exigiendo la reparación real a su problema, obteniendo por toda respuesta y única solución que matando al perro se acaba la rabia. “Está claro que en este país se va al son que marcan los curas, dando sólo satisfacción a los sentimientos xenófobos que atentan contra la libertad”, dijo la interesada.

El juez, salomónicamente, excarceló al argentino Gustavo para que arreglara el entuerto ocasionado, aunque para eso precisara sacrificar al pastor alemán. Optó el magistrado, por tal fallo, pensando que la señora renunciaría a tan horrible crimen. Pero no. La señora prefirió el asesinato antes que su perro se convirtiera en cantautor del Cara al Sol; así que Gustavo, el domador, remedió su muerte implantando en la testa del can un chip con la marcha de la Internacional que se activaba cada vez que era acariciado. Y eso gustó a la vecina, pero no así a la fiscalía que ordenó la inmediata detención del perro alegando que “incita al odio y origina sentimientos encontrados que pueden prodigarse y desencadenar revueltas sin control”.

Las emociones no son más que energía del cuerpo en movimiento a la que no se ha de temer. Se provocan por burlas, escarmientos, afrentas u otros sentimientos de animales incivilizados, susceptibles de inmovilizar. De tal suerte, y de la misma forma que las sentencias judiciales, sin atajar las historias que separan a la gente, culpan al débil, al irresponsable, al que pasaba por allí, se prohibió el Cara al sol y la Internacional,  condenando al perro a vivir encerrado en una perrera de por vida en desgracia de cuantos aman a los animales libres de nacionalismos.

martes, 20 de marzo de 2018

NOTICIAS NO HIPOTÉTICAS


La sanidad pública en Toledo capital, la sanidad de todos, funciona de pena.

Listas de espera interminables. Consultas abarrotadas, voces, carreras, agobios. El caos es lo normal. Los funcionarios estresados con tan excesiva carga, rayados, la mayor parte de las veces,  olvidan modales y educación.

Por regla general, en especialidades no atienden los teléfonos para nada, ni siquiera para dar citas como está previsto y se anuncia. En algunas, ni yendo en persona, las dan. Suponemos que temen la queja del paciente, su oposición, su comentario... Pero no. Sin avergonzarse ni ponerse coloraos, les oiremos decir que enviarán una carta indicándola. Carta que, al cabo de un tiempo (incapaces de prever) se recibirá en casa haciendo saber: lugar, fecha y hora para que la persona se presente. ¡Ah! ¡Pero sólo para determinar la cita definitiva!

Sí. Lo ha leído bien. Entonces, pasados seis meses o Dios sabe cuándo, podrá poner reparos al día u hora, que acordarán. Llegada la cita le verá el mismo o un nuevo especialista que informará lo que tiene, recetará o prescribirá rehabilitación, cura, intervención, etc., en cuyo caso, tendrá que volver a recorrer los pasos antes andados, por un camino lleno de minas,  contratiempos y burocracia exentas de responsabilidad, para conseguir, finalmente, nueva cita  siguiendo la mencionada hériga hospitalaria toledana: Impotencia. Mal humor. Continuar el peregrinaje por el desorden y el barullo. Perder los nervios, dar un portazo y mandar a los no culpables a hacer puñetas. Marcharse a casa a ver si los dolores remiten, la muerte llega y deja de penar con tan estériles esperas. Acudir a la medicina privada u otras alternativas que le calmen y le saquen los cuartos.

Es una lucha exagerada y desconocida entre un ambiente de amabilidad enrarecido que origina sudores, malas viles y dolores de cabeza, que la gente elude saturando las urgencias y los sanitarios ahuyentando a los enfermos. Éstos van a un centro privado, aseguradora o curandero si tienen posibles y aguantan si carecen de ellos o acuden a un barato, tratando de paliar sus achaques de no haber muerto antes. En cualquier caso, unos y otros, aligeran las listas de espera beneficiando a la seguridad social para que algún responsable lo anuncie a bombo y platillo y lo celebre descorchando una botella de cava. Mientras tanto, sin demora, se pagan los impuestos, que no esperan, y sus recargos crujen con saña, para que, entre otras cosas, cobren puntualmente los que tan primorosamente gestionan la sanidad jugando con la salud de la gente. Gente que, como no tiene otra cosa que hacer, se entretiene en consultas y pasillos de hospitales, criticar la sanidad y poner verde  a  políticos y mangantes.

Obsérvese que a los responsables (políticos, gobernantes, dirigentes…) les importa un bledo lo que pasa, ya que no guardan listas de espera y carecen de tales problemas; eso sí, reciben, (y lo saben) una sarta de maldiciones de los que únicamente les queda la esperanza de aguardar su bocao, que nunca llega o, la mayor parte de las veces, olvidan. Así que, desde estas líneas, sugiero a todos los votantes que anoten ya, el día de las próximas elecciones y el nombre del partido político, responsable de cuanto antecede en su comunidad, para que claven su dentellá  no votándolo y advirtiendo de su pésima gestión. Remediará, al menos en parte, la injusticia que emplean con la salud de sus enfermos. Téngalo en cuenta, que no es poco, y no crean en las promesas que hagan, ya que desatienden lo más esencial para la vida: la salud.

Por cierto, yo ya lo hice y lo anoté. ¡Qué los que mandan en CCLM esperen sentados mi voto!

domingo, 11 de marzo de 2018

IGUALDAD DE OPORTUNIDADES


El presente blog de CIUDADES OCUPACIONALES que nos ocupa (ya va para siete años) fue voluntariamente iniciado con la pretensión de que su contenido, gobernado por una escritura subjetiva como  no puede ser de otra manera, se convirtiera en un innovador Sistema social pensado para la búsqueda de la felicidad del hombre; sustentado en la igualdad de oportunidades, la democracia, la justicia, el respeto, la libertad y el pleno empleo, sin cuyos fundamentos la vida quedaría coja o desvalida. En él se han vertido principios e ideas; opiniones y juicios; anotaciones y comentarios; temas y cuestiones en definitiva, ajustados o no a las  circunstancias del momento, en aras a perfeccionar aspectos, opciones o expectativas sociales, tratando siempre a las personas con respeto (como nos gustaría que a nosotros nos trataran), dando pie a debatir discrepancias, a concertar acuerdos objetivos que nos enriquezcan y nos hagan mejores, dentro de la complicada sociedad en la que nos movemos.

IGUALDAD DE OPORTUNIDADES no es que las personas sean iguales (algo imposible) sino la posibilidad de que todas ellas tengan las mismas opciones y derechos en sus vidas y acceder de igual forma a conseguir un determinado fin. Hay muchas razones para no alcanzar éste, pero ninguna para que LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES no se dé, ya que todo es susceptible de innovarse como hemos hecho desde que el homínido tuvo capacidad de raciocinio y juicio transformando las cosas, salvando los obstáculos hasta llegar a hoy, donde el consenso se abre paso para desterrar los errores del ayer e ir avanzado en paz y con justicia, pese a la máxima población existente.

LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES se puede conquistar (todos nacemos en cueros) si se anulan privilegios, trabas, barreras y si así lo dice la Ley que hay que cumplir. ¿Cuáles son los escollos a salvar? Los poderes del Estado han de ser independientes y todos los ciudadanos iguales ante la Ley, pero por encima de ello incluso, ha de prevalecer que los citados ciudadanos posean LA MISMA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES. 

En España, no es de recibo que existan poderes permitiéndose y consintiendo, tanto a personas físicas como a jurídicas, incumplir lo antes citado. Las Comunidades autónomas, los Ayuntamientos, han de ponerse de acuerdo para que en su territorio cualquier residente pueda sin traba alguna trabajar, estudiar, acceder a la sanidad, a la justicia, a la seguridad pública, etcétera, como dice la Constitución y no al revés como sucede.

La ley ha de ser clara y no expresar contrariedades, especialmente, en lo referido a lo público que es de todos. Asignar salarios diferentes a las mismas funciones no tiene sentido (e inmoral cuando se auto-asignan). Practicar otra lengua distinta al español para trabajar o aprender en las escuelas carece de recorrido (y, si se exige, irracional e insolidario). No tener iguales libros de texto en la formación primaria y secundaria, como no saber inglés en ciencias, es de locos y disgregador (a veces, doctrinario). Arbitrar iguales impuestos comunitarios con porcentajes distintos es injusto y tendencioso (cuando no sectario).No disponer de una tarjeta sanitaria única, para ser fácilmente atendidos en cualquier parte de España, es asombroso e inaceptable (modelo de incapacidad). Eludir un mando único coordinador de las fuerzas del orden, bomberos, equipos de salvamento, es una temeridad cuando no irresponsable y así podríamos seguir con otros asuntos. Es preciso optimizar pues, recursos, conductas y rivalidades de nuestras instituciones autonómicas; que implanten las mejores e iguales condiciones en beneficio de todos: unificando compras, que las abarate; enseñanzas, que no adoctrinen a los niños; trabajos, que no explote a la gente; residencias, que los mayores gocen y otras cuestiones para aprovechar sinergias que ahora, sin debatir, se desprecian separando a los ciudadanos, acusando sus diferencias, y olvidando que la IGUALDAD DE OPORTUNIDADES que hombres y mujeres merecen puede alcanzarse

jueves, 1 de marzo de 2018

¿ERRAR? ¿SOÑAR?


Seguro que existen tantos nacionalismos como ideas únicas tratan de imponerse por un grupo sobre otro, sin que ninguna de ellas, por sí sola, pueda ser respetable. Los hombres jamás serán homogéneos, ni ningún nacionalismo, por muy radical que sea, podrá imponerse a los demás. El nazismo trató de aniquilar a los judíos y éstos no toleran que un no nacido de madre judía se considere judío como ellos. Pertenecer a la humanidad es lo que importa y no las ideologías, circunstancias, lenguas, inclinaciones o estigmas con los que se crece. Pensemos en los animales sin “nuestra” capacidad de hablar, de razonar, de llegar a acuerdos o de superar sus instintos recluidos en una espiral sin salida. Pensemos en que los principios y creencias pueden alterarse, mezclarse o desaparecer, pero no así la condición humana. Compartir una identidad, un lenguaje, un convencimiento o una obsesión no es lo esencial, ni siquiera respetable, si por encima no está la capacidad de ser humano, aunque, posiblemente, encerrada en una esfera de la que sólo otro ser superior pueda escapar. 

La mayoría de las veces damos importancia al lugar donde nacimos o habitamos haciendo de ello una debilidad o fortaleza que siempre nos acompaña. Pero observemos como, por ejemplo, los andaluces que emigraron a Cataluña se tornaron en independentistas; como seguidores del R. Madrid C.F. se identifican con colores o la ciudad que los representa, aunque  sus jugadores sean de nacionalidades e interés distintos; como, en otro tiempo, la poderosa religión cristiana (hoy segregada en grupos variopintos) fue perseguida y tachada de secta vulgar y gente peligrosísima. No podemos obstinarnos en seguir lo que siempre ha sido porque, tal vez, ni siquiera existió o nunca fue como creímos. Creer no es ley y menos aún justicia; sólo es una suposición que conviene ratificar a menudo. Pertenecer a un grupo, a una comunidad, sin más argumentos que considerarla nuestra o, sencillamente, porque sí, es uno de los errores que se cometen olvidando sus orígenes o cómo ha llegado a lo que es.

En este país hay personas decisorias en instituciones que, sin tener en consideración cuanto antecede, llegan a un nacionalismo extremo, de tal suerte, que su miedo les obliga a pensar que la libertad otorgada  (que ellos no se permiten) vulnera el respeto de las personas cuando en realidad son opiniones e ideas sobre las cosas que, como todas ellas, son cambiantes. Su excesivo celo nacionalista abruma a cualquier otro más moderado. Tal es así, que desde hace tiempo la libertad en España está retrocediendo a pasos agigantados, por lo que la democracia sigue sus pasos e, insegura, se acerca a una sociedad tutelada con leyes pusilánimes. Baste observar la inviolabilidad del rey, una persona de carne y hueso, con sangre plebeya, con pulsiones humanas y errores capitales que, como la mayoría, sería incapaz de lanzar la primera piedra por estar libre de pecado. Ni siquiera habla ex cátedra, ni aplica dogmas porque sabe que la ofensa  a los sentimientos religiosos es una falacia, ya que nadie la puede demostrar, y menos aún, la persona jurídicas (cofradía, asociación…)  desprovista de sentidos. No hay duda que es algún radical nacionalista (monárquico, religioso…) que tira la piedra y esconde la mano entre una multitud de seguidores que callan y lo secundan. ¿Y qué decir de la incitación al odio? Quien odia: sufre, tratando de vengarse. La persona odiada ignora que lo es y más, si es un ente o sujeto virtual, exento de placer y dolor. Por tanto, es sólo una ocurrencia o juicio de valor emitido, más o menos afortunado, en medios de escasa difusión (digitales por lo general) para ser secundado; algo parecido al proselitismo de partidos políticos, religiones o grupos de otro tipo, dando a conocer sus bondades y atacando a su competencia para crear opinión y obtener votos favorables o el beneplácito de la gente. Intuya ¿por qué algunos londinenses  exhibieron lazos amarillos a lo Guardiola? Prohibir castiga y expande; la libertad responsabiliza.

martes, 20 de febrero de 2018

EL GERMEN DE LAS COSAS

Desde hace tiempo alguien me aseguró: “la cabra cambia de pelo, pero no de leche”. A partir de entonces tal sentencia vino a provocar en mí, con cierta frecuencia, reflexiones sobre el origen de las cosas sin que aún hoy haya conseguido averiguar nuestros inicios, ni siquiera sospechar si algún humano carece de ombligo y me fuerce a creer en otra especie de animal distinto al que todos somos o conocemos. Así que, vengamos de Dios directamente o del chimpancé (a su imagen y semejanza o por el origen de las especies) gozamos de la facultad de razonar, decidir y actuar libremente (al día de hoy y desde nuestro comienzo) para ponernos de acuerdo o provocar una catástrofe.

Me da la sensación que los humanos pensando irracionalmente (si es que esto puede hacerse) llegamos a la conclusión de que “todo vale”. Pero actualmente, con tantos miles de millones de seres hablantes en el mundo, esa absoluta libertad (por la que cada cual hace lo que quiere) será más responsabilidad,  ya que vivir igual, que cuando  eran unos pocos, es imposible. Los territorios, los climas, las circunstancias, las normas que se establezcan nos marcarán y sus huellas nos harán aparentemente distintos, enfrentando nuestras psiquis a indagar si es el destino está escrito de antemano o el camino por el que discurrimos nos hará llegar hasta él.

Pensemos: nuestra herencia genética, desde el primer homínido, evolucionó (sin que Dios interviniera, lo que me inclina a asegurar que del mono venimos) mezclando por la mitad el genoma del macho y la hembra. Ello es suficiente para afirmar (al contrario del dicho con que iniciamos) que la cabrá cambia de pelo y de leche aunque, tal vez, esta última se note menos. Así es como evolucionamos y nos multiplicamos siendo las condiciones de vida cada vez más propicias. Y lo seguiremos haciendo hasta extinguirnos como especie, consecuencia de un futuro impredecible, que nadie podrá, o no, achacarlo a un destino marcado.

¡Hay tantas y tantas cosas por descubrir! Unas, exteriores, se perciben más fácilmente; otras, internas, apenas si el propio interesado las advierte. 
Hay una, sin embargo, la referida a que “no hay efecto sin causa”, que inquieta a muchos y permite tranquilizar a los incrédulos de un más allá terrorífico o placentero, dejándose llevar por los hilos invisibles de los sentimientos del mal y del bien que albergan en su caletre, en el convencimiento de que cada cual gozará o sufrirá de conformidad con los actos realizados.  El tiempo pues pasará convirtiéndonos en humanos muy diferentes a como fuimos, tanto física como intelectualmente, guardando en un mismo saco las prohibiciones y los efectos que nos hacen iguales colectivamente (nacionalismos, patriotismos, independentismos, racismos, xenofobias, miedos al diferente, identidades, ignorancias…) que afloran en crisis y dificultades.

El juego por averiguar la génesis de las cosas (costumbres, tradiciones, religiones, políticas, trabajos…) resulta interesante y más si se comprende sin permitir que impulsos o habladurías nos engañen. A veces, cuesta trabajo y se renuncia a ello, pero casi siempre divierte y se aprende que, desde épocas remotas, todos los modos son artificiales, creados por los humanos por mucho que alguien esté interesado en hacernos creer que son genuinas.


Así por ejemplo, si profundizas, sabrás que el partido en el poder que nos gobierna (el PP) es originario de memes franquistas totalitarios, con un tal Fraga a la cabeza. ¿Qué viene a mostrar  tal origen aunque nada asegure como la frase “la cabra cambia de pelo, pero no de leche”? Una evidencia que no se ve, que se oculta a la gente y está latente. A  la larga, resucita, y su miedo corta la libertad (esencial en democracia) o, poco simboliza, y deja las cosas como están.