sábado, 18 de febrero de 2017

ENFRIANDO LA CODICIA (2)

Al parecer, hace 50.000 años, el hombre se erigió como tal rompiendo las cadenas biológicas de animal salvaje con las que la Naturaleza, en su evolución, lo mantenía. Entonces, además de respirar y alimentarse, dio con la chispa inteligente que prendió en su conciencia iniciando su desarrollo, cuestionando su existencia, surgiendo miles de formas divinas, inmortales e imprescindibles en las que poder creer y, a su amparo, otros tantos intérpretes de esas supuestas voluntades celestiales. Improntas que todavía perduran y que jamás, posiblemente, encuentren una certera explicación. Las fuerzas naturales visibles, las invisibles, los tabúes, los chamanes de las tribus, los locos visionarios, los demonios de las religiones, las costumbres, los miedos al devenir hicieron el resto. Aún, sin embargo, la muerte continúa siendo un enigma cuando, a lo mejor, es la simple cadena de la vida que da origen a más vidas de las que no habrá que preocuparse, bastando sólo con vivir en la armonía y el bienestar del momento, sin renunciar ni olvidar el relato de la historia que, afortunadamente, no acaba con nosotros.
Por eso,  abogo y divulgo que, con la muerte del hombre, todo lo suyo acabe: vida, bienes, derechos y obligaciones e insto en el dicho popular de que “la  muerte a todos nos iguale”. Cierto es, que somos muchos los que, contemplando las vergüenzas terrenas, nos gustaría creer en una justicia divina, pero nuestra impresión nos suscita, únicamente, la esperanza de que “no hay efecto sin causa”, por lo que, al margen de ello, me referiré únicamente al sentido material que aquí me ocupa. Por tanto, afirmo sin ambages, que al desaparecer el fallecido debería desaparecer igualmente su patrimonio (independiente de cómo lo haya conseguido). Que los herederos existentes sean fieles valedores del destino de los mismos, pudiendo optar, en su caso, por el derecho de retracto.
¿Significa lo dicho que las herencias han de derogarse? Sin duda. Su regulación es imprescindible.
Principios sociales básicos han de mostrarnos el camino para saber cómo han ser reguladas. La Tierra no pertenece a nadie y  todo lo que surge de ella, a ella ha de volver. Mientras eso se torna finalista, nuestra sociedad se desangra con injusticias,  desigualdades, penurias  sin que se puedan remediar por falta de recursos y, sobre todo, porque el Estado ha de procurar ocupación, equilibrio e igualdad de oportunidades a todos cuantos libremente lo demanden y merezcan. De ahí que la herencia material deba pasar al ciclo económico común de la sociedad y no a unos herederos “legales” que gozarán, como todo ciudadano, en su caso, de estabilidad suficiente para que desarrollen por sí su propia vida, sin tener que apoyarse en una dote conseguida por otra persona y medios desconocidos; de suerte que hoy, todavía, la presunción de inocencia y paternidad es la norma, dando por hecho que los progenitores no transmiten sus vergüenzas y si sus genes, a veces suplidos por el refrán “de casta le viene al galgo”.

Esta medida es de suma importancia para enfriar la codicia. Una codicia que constituye, con otras reglas que desde este foro estoy dando a conocer, la alma mater del capitalismo salvaje. Una herencia personal destinada a paliar necesidades sociales,  crear estímulos particulares y comerciales, distribuir la riqueza y que todos los participantes en la carrera de la vida puedan partir desde la misma línea de salida y la disputen con honestidad, bajo la supervisión de controles que eviten trampas o detecten engaños en su asignación. Que la muerte no tenga remordimientos en su arbitrariedad, ni reparos en saber a quién se lleva: el hombre siempre ha de estar descalzo, dispuesto, con sus deberes y legados hechos.

sábado, 11 de febrero de 2017

ENFRIANDO LA CODICIA


Piense en el sueldo que su empresa le paga y compárelo con el que más gana en la misma. ¿Qué proporcionalidad hay entre ambos? En general, todos los trabajos son necesarios, desde el más modesto hasta el más alto, pero ¿las diferencias salariales en la misma empresa, están en consonancia con lo que cada cual realiza? El salario más bajo en el BBVA imaginémoslo en 30.000 euros anuales y el más alto, no se lo imagine, ¡5.500.000! que, sin contar planes de pensiones, seguros de vida, gratificaciones, gastos de representación, bonus y otros,  viene a ser casi unas 185 veces más que el anterior, es decir, la diferencia que hay entre el señor que atiende la ventanilla y el presidente del consejo de administración. Haciendo acopio de todo mi ingenio soy incapaz de concebir qué cometidos, responsabilidades, horas de dedicación, necesidades y demás factores que queramos añadir, llevan a la empresa a cuantificaciones tan distantes, para considerar a un hombre 185 veces más valioso o productivo que otro.

¿Por qué la ley no regula que las empresas (administración incluida) determinen libremente sus costes laborales y  establezcan una diferencia máxima entre los salarios de las mismas? ¿Nos parece 17 veces la adecuada?

Pensemos, continuando con el ejemplo indicado, que los protagonistas,  por diversas razones (dividendos, alquileres, otros trabajos, ahorros, premios y demás) obtienen otros ingresos que, por imaginar, los cifraremos en 5.000 euros para el operario y 100.000 al consejero, con lo que las rentas de ambos serían de 35.000 y 5.600.000 respectivamente: 160 veces de diferencia.

¿Qué pasaría si las rentas se regularizaran o limitaran a través de los impuestos? ¿Cómo hacerlo con carácter general? ¿Por qué (al igual que lo apuntado para los salarios de cada empresa) no hacemos lo mismo con las rentas a nivel nacional?

Supongamos una referencia: 10.000 euros como la mínima renta individual al año (teniendo en cuenta el actual salario mínimo establecido por ley y al objeto de simplificar cálculos). ¿Cuál sería entonces, una diferencia adecuada con la referencia de 10.000 elegida? Se me antoja que 53 veces más es una distancia más que considerable; en cuyo caso, las rentas de las personas físicas quedarían establecidas en un máximo de 530.000 euros y todo cuanto superara tal cifra, pasarían, en calidad de impuestos, a las arcas del Estado. ¿Qué les parece?

¿Qué hubiera pasado aplicando lo indicado, lo que por sintetizar tal hipótesis he dado en llamar La Teoría de los números primos? Veamos:

Manteniendo al señor de la ventanilla el mismo salario, aspecto potestativo de la empresa, ésta hubiera tenido menor coste salarial y su productividad o beneficios aumentarían en casi 5.000.000 euros, al rebajar los emolumentos del señor presidente a 510.000 (17 veces más que el menor sueldo). Ambos, estarían así dentro del máximo legal de rentas antes apuntado, sin penalización impositiva ni agravio, obteniendo el consejero más que de sobra para sus necesidades y caprichos, además del estímulo de engrandecer su empresa y su país, sin causar estragos entre sus empleados, que ganarían  lo suficiente para vivir dignamente.

Parte del problema de la desigualdad se resuelve con algo tan sencillo como lo explicado; basta con una ley que lo promulgue y el Gobierno la lleve a efecto. La mayoría de hombres y empresas no perderán y serán más eficientes. No olvidemos que para la avaricia lo mucho es poco y para la necesidad lo poco es mucho y, ante eso, no hay otra cosa que la cordura enfriando la codicia.

sábado, 4 de febrero de 2017

EL INDEPENDENTISMO


Nunca pensé que el ideal de un partido político (y menos de izquierdas) pudiera ser la independencia, salvo que, bajo leyes injustas, la población estuviese sometida. La gente aspira al bienestar al margen de la democracia que los gobierne. Unos, desearán la iniciativa privada, otros, su ausencia, pero jamás permitirán que ambas tendencias abracen una bandera para justificar su ineficacia. Nunca pensé pues, que por tal independentismo se pudieran unir agua y aceite para formar “la república catalana”. Los hechos, superiores a palabras e ideas, nos muestran cinismos semejantes; unos, cerrando los ojos a su corrupción y otros, al igual que en 1980 auparon a la presidencia de la Generalidad a Jordi Pujol, compinchándose en un gobierno de derechas, dando la espalda al deseo de concordia y prosperidad necesarios para la gente.

Antes de continuar con mi asombro, manifestaré, sin embargo, que: 1.- No soy partidario de ningún sistema social (económico y político) en exclusiva, aún menos de un determinado partido político, sino de aquellos puntos, apartados o fórmulas que, vengan de donde vengan, sean de quien sean, en definitiva, velen por el interés de los seres vivos, en especial de los humanos, y el medio ambiente. 2.- Es preciso destacar, que no existe provecho alguno para el hombre en la independencia catalana, separando territorios que pueden dar lugar pugnas, muros, contingentes, privación de libertad de movimientos y demás suertes alejadas de un mundo común solidario e igual para todos. Doctrina esta de gente interesada en aprovecharse con la división, la diferencia, la comparación, el egoísmo, la desgracia ajena. Nunca podrá ser un modelo de gente de bien, incrédula con las milongas que algunos prometen y que, no siendo ignorantes, tienen coraje para no temer a los salvadores de patrias inventadas, ya que la única patria existente es nuestra infancia. 3.- No me importa, ni estoy interesado en saber quién se atribuye como propios los valores con los que comulgo: a) la vida, sin la cual nada tendría sentido. b) La libertad propia que respeta, por supuesto, la libertad ajena. c) La igualdad que significa tener las mismas posibilidades o “igualdad de oportunidades”, seas de donde seas, negro o blanco, creyente o incrédulo. d) La propiedad privada, pero sólo hasta que el titular viva, ya que con la muerte todo debe de desaparecer: bienes y derechos, obligaciones y delitos. e) Que el esfuerzo del trabajo (derecho y obligación) permita ganarse peor o mejor la vida y, en última instancia, que el Estado lo proporcione. f) La contribución al bienestar general en proporción a los beneficios recibidos de esta sociedad aleatoria, en la que el azar es determinante, ha de equilibrarnos y, sobre todo, hacernos partir y caminar desde el mismo punto de salida. 4.- Estoy interesado en destacar que la corrupción es un mal generalizado que ha hundido civilizaciones, pueblos con historia, hombres que se consideraban insobornables, por lo que el control, la vigilancia y el rendimiento de cuentas ha de agudizarse sobre aquellos que están en puestos públicos y su entorno, cuyas decisiones puede causar un profundo pesar en la gente. 5.- Por último, considerar que cada cual tiene la potestad de creer, pensar, actuar como quiera y le venga en gana ¡faltaría más! pero no por ello un servidor dejará de asombrarse y cuestionar contrariedades que estime conveniente como el independentismo. Es más, se apena y entristece, goza y se alegra elucubrando lo que está por llegar, toda vez que “la procreación de ideas es más bella que la realización de las mismas” y supera con creces a la imaginación.

Concluiré diciendo que la globalidad, con acelerones y paradas, será un hecho incuestionable que la tecnología pondrá a nuestro alcance. Deberíamos, por tanto, adelantarnos e ir asegurando la estabilidad del hombre, que no sea víctima de la codicia de algunos pocos.

domingo, 29 de enero de 2017

HECHOS SON LOS QUE CUENTAN


-          Mira. Ahí fuera está el mundo.

Coches circulando de un sitio para otro con destinos desconocidos. Gente caminando arrebujadas en sus abrigos. Nubes ocultando el sol y cortantes vientos fríos. Todo parece caótico, sin sentido, burbujeando como  agua hirviendo que cuece un alimento. Puedo tirarme horas contemplando el mundo a través de los ventanales de mi casa donde permanezco estable, con la soledad de mis pensamientos, pero ajeno a los hechos que son lo importante.

Veo el mundo, pues, pasar por mi retina, pero no participo de él. Desde la impunidad que me proporciona mi ordenador, escribo aportando ideas, reclamando comportamientos y, tal vez, hiriendo susceptibilidades pese a que no sea esta mi intención. Ellos, mis iguales, luchan fuera, trabajan, estudian, no están quietos como animales en la selva tratando de subsistir. Observo con deleite las vidas que me imagino actúan como yo lo hice cuando estaba en activo. Ni me emocionan ni me embelesan, mantengo viva la pasión por el futuro que nos aguarda, pero ya sin inquietud  ni prisas, convencido que nunca sabremos de dónde venimos ni a dónde vamos.

Algo tan simple crepita dentro de mí, si bien, renuncio a ser pasto de palabras incoherentes como aquellas que se esconden en el misterio de lo indefinido, lo perpetuo, lo infinito, lo inconmensurable, el todo o la nada. Veo una leve chispa prender en las pajas y el papel, dispuestos al efecto, provocando la llama con la que comienza el fuego que quemará leños y demás consumibles con que calentarme. Su calor durará un tiempo, pero no será eterno y, finalmente, desaparecerá la flama palpitante, la fuerza de la ignición que llenó el lar de pavesas dando comienzo la calma de una lumbre firme y confortable que acabará, como todo acaba, en el silencio de la obscuridad abrazado a la fría y cruda soledad, reducido a un cúmulo de cenizas. Un destino inexorable, conocido, olvidado y heredero de vidas complejas, curtidas por errores y caídas, el azar y la ignorancia que se resistirán por los siglos de los siglos.   

-          El mundo está ahí. ¿Fuera de nuestro alcance?

Mi vista alcanza muy poco, pero mi imaginación es inconmensurable. Renuncio a ambas. Ambas me engañan. Y más, cuando estuve inmerso en la acción empapado hasta las cejas por los entresijos de mis problemas. Son los hechos los que cuentan, los que dignifican, los que estimulan y nos sirven de ejemplo. Ahora estoy aquí, en mi ventana, viendo mi mundo pasar. Pero no puedo, pese a todo, estarme quieto. Por ello renuncio también a mi quietud y deseo estar en la brecha: contando historias, evocando ideas, acomodándome en el anonimato y creyendo ver el mundo pasar, cuando soy yo el que pasa. Aplico, a veces, mi experiencia sin clamar al insensato pronto que me provoca la contestación y la venganza, la revolución y la lucha, convencido de que no hay efecto sin causa y que “a cada guarro le llega su san Martín”. Sin embargo, espero que mi granito de arena pueda contribuir a mantener la libertad del individuo, desde la cual exijo Honestidad, Transparencia y Rentabilidad en cada una de las acciones que realice. Más aún: entiéndase, estemos convencidos, que lo público es de todos y sus guardianes nuestros empleados a los que hay que vigilar como si fueran unos bandidos, dado que de ellos depende el bienestar común.

-          El mundo no cambia y la corrupción lo destruye. A ésta me opongo y la maldigo. Así como a quienes la permiten y justifican diciendo no saber nada de nada. ¡Miserables! En aras al respeto que todos, incluso los intolerantes, nos merecemos, cedo mi paz.

Seguramente el destino quiera imitar esa suprema esencia que todo lo envuelve y lo hace misterioso. Sin embargo, no hay hombre cuerdo que limite su existencia a la inercia de aceptar, sin más,  lo que le venga. Ni alguien que, por considerar que su destino está escrito, lamente un engaño, un suceso, desgracia o tortura sin una reacción. El hombre se revela, inventa, imita… dando o tratando de dar esquinazo a esa vida que marca el camino de su muerte. Alarga su llegada, armoniza su venida, espera prolongarse felizmente sin resignarse al final que le aguarda. Mientras tanto, se olvida por completo de aspectos filosóficos que  entretienen y enredan los propósitos de la una única idea original por la que fue creado: sentir el placer de aparearse imprescindible para seguir siendo, para crear más vida y no matar el deseo de engendrar.

Tal mecanismo de gratificación, no es más que un fiel  servidor del impulso más potente de la Naturaleza que, instintivamente, trasgrede religiones, culturas, civilizaciones, desde el principio de los tiempos, tan sólo con agitar su mente, esa criatura rara y caprichosa,  dejándola que se  distraiga y divague entre el apego y la aversión. Y con tal labor, técnica e  inventiva del ser humano, éste andará junto al carro al que está asido, rodando y rodando. Y  algunos hombres subirán por el estribo, otros le adelantarán o quedarán rezagados, otros se guarecerán entre las ruedas de las inclemencias, hasta que, finalmente, se detenga. Y con él, se parará el hombre también.

Entre tanto… la inercia, que lastra el devenir de las gentes y las cosas, continuará moviendo el mundo y yo, dejando pasar la vida sin hacer nada, inmutable, desde mi ventana.

lunes, 23 de enero de 2017

CREAR DE ABAJO ARRIBA


El axioma de que las cosas perduran se da cuando éstas, independiente de cómo o de quién parta su iniciativa, son aceptadas por la mayor parte de la población, hasta el extremo de considerarlas suyas. Excepción a la regla expuesta se puede considerar la obligación que la madre impone a su hijo menor de edad por razones muy diversas, especialmente, por la falta de experiencia.

Nuestros políticos (y más si tienen mayoría) ignoran tal axioma y tratan de establecer sus ideas a costa de lo que sea. De ninguna manera podemos disculparlos si el proyecto es burdo, tendencioso o simplemente irrealizable y, por supuesto, ha de ser objeto de castigo si lo llevan a término. Y, al revés, si honradamente piensan que es lo mejor para la gente y dan razones claras para emprenderlo, pues a casi todos nos pasa que, pensando nos asiste la razón, actuamos con cualquier cuestión o propuesta, tratando de imponer nuestros criterios.

Sigo pensando que se sabe y, seguro, que estaríamos de acuerdo, en lo que es mejor para la gente, pero discrepamos en la forma de hacerlo. Por ello, continúo escribiendo que, fijado lo primero, un grupo de hombres sabios (madres incluidas) deberían reunirse y confeccionar el plan más apropiado para llegar al objetivo de bienestar que se quiere. Una vez superadas las dificultades de consensos, las diversas posibilidades, los grupos de presión… y ultimado el texto, entrarían en liza los políticos, las asociaciones, todos cuantos estuvieran dispuestos en llevarlo a término, haciendo campaña expandiendo sus ideas de cómo, cuándo y por dónde caminar para ir realizando el plan preconcebido y convertirse en Gobierno. Y surgirían líderes y grupos de animadores, responsables de sus actuaciones y bien pagados con los impuestos, para ser elegidos con el voto popular. Mientras eso o algo parecido llega, tratando de remediar males importantes (paro,  pobreza, desigualdad) persisto en aportar alguna sugerencia, desde los elementales principios de Honorabilidad, Trasparencia y Rentabilidad:

De abajo a arriba, desde cada uno de los ayuntamientos, desde el nivel político más próximo a la gente, hay que olvidarse de obras faraónicas e inservibles y dedicar dinero y esfuerzos para el bien general del pueblo:

Ocupando a los parados. Un trabajo remunerado (del que hemos escrito hasta la saciedad en este blog) que “les proporcione medio pan y un libro para alimentar a cuerpo y espíritu”. Que se sepa que lo que no cuesta no se valora y por tanto nada ha de regalarse. Una renta básica que ha de ganarse (si se quiere) trabajando en pro de dependientes, minusválidos, obras prácticas, sociales…

Optimizando recursos. Creando bienestar al pueblo mediante el aprovechamiento y transformación de las energías limpias como el sol, el aire, el medio ambiente… Posiblemente se puedan montar paneles solares con los que abaratar o  anular el coste de la luz de las calles y plazas, de los organismos y dependencias públicas, de las fiestas de las ciudades. Molinos de viento o saltos de agua, pozos, depuradoras, jardines… que autoabastezcan las necesidades de la localidad. Crear el dinero social ante emergencias sociales por las que el propio municipio, a través del ayuntamiento u oficinas al respecto, además de convertirse en el regulador del mercado laboral, antes apuntado, se convierta en banco de emitir dinero y, como tal, preste (que no regale) dicho dinero social para determinados fines, condiciones y plazos. Crear muchas más cosas para las que habrá voluntarios deseosos de abolir el paro, los abusos comerciales, la caridad de pedir limosna, a los políticos compulsivos, cínicos y mentirosos.     

sábado, 14 de enero de 2017

UN PLAN PARA 2017


Hombres de toda condición. Basta ya de partidismos. Juntémonos a debatir.

La idea consiste en elaborar un plan de actuación viable para todos. No importa cómo, ni quién lo haga, lo que verdaderamente importa es que no sea perjudicial para nadie o para los menos hombres posibles y provechoso para la mayoría. Nada de imposiciones, nada de condición sine qua nom, todo deberá ser consensuado y analizado con sus pros y contras.

Olvidémonos de buscar culpables. No nos arroguemos méritos, ni echemos a los perros los despojos. Busquemos los puntos de encuentro y elaboremos un marco de partida desde el cual podamos otear el horizonte inalcanzable hacía el cual nos dirigimos.

Hay que perseguir al hombre y a su entorno como si fuera un canalla, desde el momento que llega al cargo político o a la función pública y puede decidir sobre las vidas y las fortunas de muchos de sus semejantes. Una dolorosa medida para todos aquellos que tienen vocación de servicio hacía sus congéneres y desean que la independencia de sus actuaciones ni afecte ni condicione intereses partidistas, personales o sectarios. Será un alto coste a soportar por el interesado que, sin embargo, lo liberarán, en todo momento, de sospechas, infundios o calumnias.

Cuando Reynaldo Tendero escribió 5 Fórmulas para el bienestar de España (que se regala comprando la novela Escape del autor Sebastián Lorca) pensando en la posibilidad real de llevarlas a cabo, aunque fuera a largo plazo, nunca imaginó que su realización fuera dándose tan rápidamente. Casos de aproximación se están produciendo, por ejemplo en:

El dinero físico apenas si se emplea y camino va que desaparezca por completo.

El despido libre prácticamente está instaurado a través de la Reforma laboral del PP.

Las herencias se muestran poco estables. Muchas se rechazan dada su tributación.

La necesidad de cambiar, modificar o innovar la Constitución es un clamor.                                      

La conveniencia de limitar cargos y mandatos es voceada por numerosas personas de partido. Ni que decir de su financiación y la de sus innumerables mandos públicos.

La renta básica o, mejor, proteger al hombre del infortunio, la miseria, el hambre, los mercados especuladores… se está poniendo de manifiesto y habrá de llevarla a efecto.

Las diferencias de salarios entre los trabajadores de una misma empresa se están regulando

Lejos, sin embargo, se está de acometer medidas sobre la limitación de las rentas (aunque se hable de ello al tratar los sistemas impositivos) y de la creación de una sociedad estable, algo de lo que mucho se alardea y poco se hace. La estabilidad jamás se podrá conseguir si las diferencias sociales (económicas, educativas) se mantienen tan alejadas. El capitalismo, que ya no puede dar los medios de vida al trabajador, habrá de ser menos capitalista regulándose determinadas operativas por las que se deje de considerar dios al dinero, llevándoselo a las llamas del infierno en beneficio de valores humanos tales como: esfuerzo, generosidad, ilusión, creatividad, innovación…, en detrimento de la propaganda, la calumnia, el infundio, la mentira, la manipulación. Buenos propósitos para 2017 en los que estoy dispuesto a colaborar.

domingo, 8 de enero de 2017

¡POBRES FELIGRESES!

Hoy el Partido Popular gobierna España y muchos de nosotros tratamos de darnos una explicación después de haber salido a la luz pública innumerables casos de corrupción individual y organizada relacionados con el mismo. El Partido Popular fue, y puede que continúe siéndolo, el partido más votado. Y me pregunto: ¿cuántos robos, estafas, sobornos, favores, malversaciones de contratos sin nula responsabilidad y engaños necesitan sus votantes para retirarles su confianza? Votar a quien delinque es entender que él también lo puede hacer. No obstante, que nadie merme sus méritos: ganar las elecciones no es fácil. Sin embargo, la estrategia del P.P. ha sido, en primer lugar, negar por norma cualquier asunto turbio destapado. Crear la duda, manifestar que los demás también lo hacen, enfriar el tema y no volver hablar de lo mismo, forma parte de su singularidad. Sólo hasta que el bebé nazca, no aceptarán que  la gestante estuvo embarazada y, para entonces, ¿qué importancia tiene?  Conviene no olvidar (pese a que negarlo se encargan sus voceros) que el Partido Popular es un partido populista prometiendo lo que no cumple y lo que no puede cumplir, pronosticando siempre en su favor, silenciando lo que le perjudica y diciendo a la gente lo que la gente quiere oír. Un partido populista organizado como una sociedad anónima sin que nada se anteponga a los fines que persigue. Y así podemos oír cada mes, cada semana, cada día a sus miembros hablar de forma semejante, sin salirse del guión establecido, respetando la orden de servicio acordada por su junta directiva. Con todo ello y a base de repetir y repetir lo mismo (como si de un mantra o liturgia se tratara) están consiguiendo introducir entre la población idearios políticos por los cuales sin el gobierno del Partido Popular, España iría al caos o salir de una crisis sería imposible. Consolidación, estabilidad, garantía… son algunas de sus palabras fetiches aunque ignoren las relativas a libertad, igualdad, solidaridad, protección…
La gente considera que el Partido Popular es un partido pragmático y con ello se proporciona un plus de confianza respecto a las promesas con las que nos bombardea. Pero cuando sus incumplimientos llegan y son un hecho, ya no ha lugar a rectificación alguna. Sus palabras atractivas para el hombre de la calle se tornaron en acciones engañosas y tratan de enmendarlas confundiéndonos con excusas, malas intenciones y mucha cara. Si a eso añadimos que sus oponentes los imitan no hablando claro, sin pedir perdón y el poder les subyuga de igual manera, la mezcolanza cautiva el voto hacía el P.P. Un P.P. incapaz de condenar el régimen de donde provienen dado que les restaría credibilidad. En definitiva, la estrategia del P.P. consiste en manipular nuestra opinión, la opinión pública, enarbolando la bandera patriótica nacional de la desinformación y el desconocimiento. Algo parecido al régimen anterior de infausta memoria.

Hoy el Estado, formado dirigido por el Partido Popular, está dejando morir de hambre, frío y abandono al desvalido; esquilma a pobres que pasan a ser más pobres y roban sin tapujos a una clase media que va camino de ser atrapada en el pozo de la pobreza y sólo por beneficiar a empresas poderosas, a instituciones y ricos amigos y a herederos que mañana puedan volver a votarlos, dentro del círculo mágico de favorece para ser favorecido.  Nada que ver con la idea que tengo de un poder aislado, sometido al severo control que se ejerce a un delincuente. El Partido Popular gusta de estar en el candelero de la noticia, sabedor que no hay estadísticas indicadoras del número de víctimas y la cantidad de problemas humanos que causan sus políticas, toda vez que ningún miembro importante de su partido está afectado por la crisis, el paro o el hambre. Sus máximos dirigentes sueñan con la mentira qué decir al día siguiente y cómo engañar a unos tontos de baba que, pese a todo, no se cuestionan su voto.